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Desde el inicio teníamos clara la existencia de múltiples interpretaciones en torno al tiempo educativo, pero nosotros veíamos la oportunidad en un tiempo que muchas veces no se conoce. Un tiempo que va más allá del tiempo planificado, programado, establecido para ser evaluado progresivamente en aras de conseguir la buena educación. Ese tiempo que es algo más que un desarrollo físico, impuesto o improvisado, que surge de forma espontánea o no, manejado por instrumentos o más bien mecánico. Pero un tiempo marcado por la posibilidad de ejercer la dimensión ética de lo humano. Un tiempo que reafirma la inquietud del ser, un tiempo marcado al compás de los valores: el tiempo libre.
Desde el inicio teníamos clara la existencia de múltiples interpretaciones en torno al tiempo educativo, pero nosotros veíamos la oportunidad en un tiempo que muchas veces no se conoce. Un tiempo que va más allá del tiempo planificado, programado, establecido para ser evaluado progresivamente en aras de conseguir la buena educación. Ese tiempo que es algo más que un desarrollo físico, impuesto o improvisado, que surge de forma espontánea o no, manejado por instrumentos o más bien mecánico. Pero un tiempo marcado por la posibilidad de ejercer la dimensión ética de lo humano. Un tiempo que reafirma la inquietud del ser, un tiempo marcado al compás de los valores: el tiempo libre.
Desde el inicio teníamos clara la existencia de múltiples interpretaciones en torno al tiempo educativo, pero nosotros veíamos la oportunidad en un tiempo que muchas veces no se conoce. Un tiempo que va más allá del tiempo planificado, programado, establecido para ser evaluado progresivamente en aras de conseguir la buena educación. Ese tiempo que es algo más que un desarrollo físico, impuesto o improvisado, que surge de forma espontánea o no, manejado por instrumentos o más bien mecánico. Pero un tiempo marcado por la posibilidad de ejercer la dimensión ética de lo humano. Un tiempo que reafirma la inquietud del ser, un tiempo marcado al compás de los valores: el tiempo libre.
Vivimos una situación que cuantitativa y cualitativamente difiere de la existente hace tan solo unas décadas, debido a la emergencia de un tipo de sociedad en la que aparecen nuevos problemas sociales, problemas reales que se añaden a los grandes y graves problemas tradicionales como el hambre, el analfabetismo, las guerras, las desigualdades norte-sur... y a problemas emergentes como el cambio climático y la degradación ecológica, la brecha digital y las nuevas adicciones provocadas por la tecnologización generalizada, la violencia (en todas sus formas) y las desigualdades desde la perspectiva de género, etc. El libro es una invitación a repensar la epistemología educativa y los e...
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Desde el inicio teníamos clara la existencia de múltiples interpretaciones en torno al tiempo educativo, pero nosotros veíamos la oportunidad en un tiempo que muchas veces no se conoce. Un tiempo que va más allá del tiempo planificado, programado, establecido para ser evaluado progresivamente en aras de conseguir la buena educación. Ese tiempo que es algo más que un desarrollo físico, impuesto o improvisado, que surge de forma espontánea o no, manejado por instrumentos o más bien mecánico. Pero un tiempo marcado por la posibilidad de ejercer la dimensión ética de lo humano. Un tiempo que reafirma la inquietud del ser, un tiempo marcado al compás de los valores: el tiempo libre.